Capitulo 9. “El bosque de la caza”

En un pasado muy lejano, existió  una guerra celeste, la Guerra Santa de la Conexión de Caos, en la cual,  los dioses pelearon entre sí, padre contra hijo, hijo contra padre, en una pelea causada por la división de dos bandos, los que estaban a favor de Zeus y los que del lado de la causa de Caos. Finalmente tras muchos años de contenciones y peleas,  la cruenta guerra finalizo. Zeus era el nuevo rey de los dioses, el monarca absoluto, siendo el destino de Caos, el confinamiento en la Urna Sagrada del Castigo. El debió permanecer así por todas las eternidades, sin embargo, alguien, un ser lleno de misterios, dio libertad a Caos, quien estando  debilitado aun, alcanzó a crear un universo paralelo para poder refugiarse, un lugar  en donde pudiera recuperarse para preparar su regreso, para reclamar lo que una vez fue suyo.

  En dicho universo, creación del dios  primordial, Caos doto  a todos los habitantes el derecho del albedrio, que es la libertad de escoger, llegando a ser sus  propios jueces y cada quien obraba de acuerdo al dictamen de su propia conciencia. Hubieron quienes llegaron a alcanzar la categoría de “dioses”, seres excepcionales llamados “Kaioshin”, aunque ninguno de ellos se compara en poder y gloria a los dioses olímpicos. Debajo de ellos, de esa escala evolutiva se hallaban disgregados cientos de razas,  la mayoría a semejanza de la nuestra, ya que Caos siguió el mismo patrón de creación pero esta vez se aseguro de que ninguno de ellos pudiera llegar a ser un dios como él, error que cometió al crear el universo en donde sus pérfidos hijos le dieron la espalda. Esta es la saga, el relato escrito de las esferas de Caos, la cuales contienen el poder llamado “la semilla”, que dota  a sus poseedores de poderes divinos regulados por el propio Caos.

 Otros  de los hijos de Caos, se inclinaron a las técnicas mágicas, creando seres poderosos  y temibles, pero había vástago especial del dios creador, uno que descubrió por sí mismo el propósito de su existencia, el poder  que provenía de Caos, llegando a convertirse en su brazo derecho, su nombre: Bijain. El mismo se le manifestó en visiones, ordenándole la misión importante de velar por la raza  guerrera llamada Saiyajin, hasta que nacieran los elegidos de dos seres elegidos por Caos antes de nacer. Uno de ellos ya estaba en la vida mortal, su nombre Alliance. Pero aun transcurrirían cientos de años más para que naciera el más grande de todos: Goku. Otra misión de igual importancia pero en extrema urgencia, era la de descubrir a los seres que no solo fueran sobresalientes en sus habilidades de pelea, sino que también fueran compatibles con “las semillas de Caos” manifestadas a través de forma de dragones.

***

— Ruiar…reúnete con mis hermanos, los hijos de Ares, te daré parte de lo que te prometí: ¡Poder y gloria!— dijo Meleagro, santo de la armadura de la Caza quien articulo una tímida  sonrisa.  Ruiar, ni tardo ni perezoso corrió con rumbo de la nave ya para él la gloria y el poder seria nunca haber conocido a los vástagos de Ares, el dios que guerrea mucho.

Las turbinas se encienden y junto con el polvo que comienza a cubrir los alrededores,  el pequeño vehículo espacial desaparece rápidamente dejando en el planetoide a dos seres poderosos, el uno, servidor de Caos, el que responde al nombre de Kasuki; el otro, soldado fiel y temerario  de uno de los fuertes del Olimpo. Tal cual noche, Meleagro avanza como las sombras, no se ven sus pisadas, su andar se asemeja al de un espíritu en busca de un lugar de reposo.

 Del  otro lado, no muy lejos de ahí, el hijo obediente de Caos, el poseedor de la esfera del espíritu del dragón de las cuatro estrellas quien hasta ese momento nunca había tenido la necesidad de invocar su más grande poder. Pero las circunstancias dice que esta será la primera vez lo haga.  En el planetoide en donde se encuentran, gran parte de su superficie es árida, llena de pequeñas elevaciones rocosas y senderos peligrosos, durante el día, es común que se desaten polvaredas que llegan a alcanzar varios metros de altura y ese día no es la excepción, una cortina de minúsculas partículas de polvo se estaban  haciendo presente eso  era sumamente molesto para los pocos habitantes que vivían en ese lugar pero a la vez era su bandera que les aseguraba que sus vecinos saiyajines no se acercaran a conquistarlos por considerarlo  lugar pobre y poco atractivo.

 — Un ser ordinario no eres, tus facciones  y el extraño cosmos que duerme en tu interior me lo dicen. ¿Eres tú un guerrero de Caos? — Dijo Meleagro, el de la armadura de la Caza, quien se planto a unos pocos metros de distancia de Kasuki.

—Caos…— responde Kasuki sacando su espada y  mirando  la hoja replica:

— En efecto, el es el único dios supremo en este universo, gobernador oculto de las masas, el creador, progenitor de todas las razas y eso te incluye a ti—

Meleagro de la armadura de la Caza, el segundo al mando, un hombre con estatura un poco más que el promedio, de facciones recias, ojos penetrantes, como el mar mismo. Aunque delgado se apariencia, no parece tener problema en sostener a cuestas armas no pocas, además de ello, su armadura oscura que protege casi todo su cuerpo.

— Yo soy Meleagro, al igual que tu, yo sirvo al dios olímpico llamado Ares, a quien reconozco por encima del mismísimo Zeus, el patriarca desaparecido…Y he venido aquí…en busca de la cabeza de Caos…— Al escuchar las palabras de Meleagro, Kasuki no puede soportar más y lanza una gran carcajada.

— ¿Tu y cuantos más? — Responde arrogante Kasuki, mostrando la fortaleza de sus músculos y moviendo la espada de un lado a otro…en el centro de su pecho, se alcanza a ver una esfera. Cosa que llama la atención de Meleagro, quien no hizo caso de la burla de Kasuki.

— Esa esfera…—

—Creo que hemos platicado  mucho, no tengo intención de conocer más de tu persona— Este se dio cuenta de la mirada atenta de Meleagro —Veo que te llamo la atención el pequeño juguete que tengo en mi pecho…te diré un secreto— dice Kasuki socarronamente, quien no puede pronunciar bien el nombre del guerrero de Ares, — Mele…como te llames, tu nombre no me importa…esta pequeña esfera, posee la “semilla de Caos” que se manifiesta a través de un dragón, así como yo, hay dos personas más. Haremos un trato, si me logras derrotar, no solo te daré esta esfera, sino que también te diré donde encontrar a Caos. Pero si no lo haces, tu vida, tu miserable vida…se extinguirá por completo y me apoderare de los residuos de tu alma para hacerla mía— habiendo dicho eso, Kasuki  hace explotar la energía que se halla en su interior.

El empieza hacer gala de su habilidad, los movimientos de sus piernas y brazos en coordinación con sus caderas, muestran que ha entrenado bastante en el arte del combate de cuerpo a cuerpo. Meleagro lo único que hace es protegerse con su pesada armadura. Tal cual como un relámpago, Kasuki desenfunda su sable que recuerda la hechura de las armas orientales de nuestro mundo.  Decenas de chispas saltan con el choque del sable contra la armadura. Hay algo evidente…Meleagro no es muy buen en el combate de cuerpo a cuerpo, cosa que empieza a notar Kasuki.

 — Eres un fanfarrón, no haces más que defenderte de mis embates— Pero Meleagro no hace caso, el sigue echándose para atrás. La pelea se reanuda nuevamente, esta vez el guerrero de Ares se detiene para tratar de estabilizar el combate.  Sorpresivamente Meleagro es sujetado del cuello, Kasuki lo levanta con un solo brazo por arriba de él.

—Hey amigo… ¿alguna vez has sentido el fuego en tu rostro?—  Del brazo de Kasuki emanaron unas mortíferas llamas provocando una gran explosión lanzando el cuerpo humeante de Meleagro.

— Esto está resultando más fácil de lo que yo pensé…no tuve que utilizar mi modo “Bust” para poder pelear— El modo “Bust” es un estado de éxtasis que solo Kasuki y Sogetzu alcanzan. Es algo característico del clan al que pertenecen en su planeta. Cuando esto ocurre en ellos,  su poder aumenta ligeramente, se puede compara con el estado “Berserk” de los soldados de Ares.

  ¿Eres tu quien me decía que venía por la cabeza de Caos?  — dijo burlonamente Kasuki, quien jugaba con su sable lanzando cortes al aire. Camino hacia donde se encontraba el cuerpo tendido en el suelo de Meleagro.

— Veo que tu armadura te ha protegido  — Kasuki no parece sorprenderse de la resistencia que muestra Meleagro, cuya visera ha cubierto su rostro completamente. Poco a poco el metal que cubrió su cara se desvanece por completo, una sonrisa es lo que muestra Meleagro, una sonrisa de confianza.

— Como me gusta sentir la “furia” de mis oponentes…. ¿Tienes algo mas para mí? — 

— De hecho si hay mas para ti — responde Kasuki, quien se desconcierta de la actitud que ha tomado su oponente.

— Este estúpido…le daré algo que no olvidara…— Una vez más, Kasuki hace expulsar su poder, el “ki” que ellos llaman. El mantiene la explosión durante unos diez segundos, en los cuales se formaron tres bolas de fuego que giraban en torno a Kasuki. No bien iba a articular una de sus frases de pelea, cuando vio algo que lo sorprendió mucho, Meleagro continuaba en el suelo, sentado viendo atentamente lo que Kasuki hacia.

— ¿Pero qué diablos te pasa? ¿Qué no vas a defenderte o huir? — No hubo respuesta por parte de Meleagro. El viento seguía soplando pero esta vez llevando consigo la hojarasca de los arboles. Detrás de Kasuki, un gran bosque salió aparentemente de la nada, eran enormes, tenían un aspecto tenebroso, las grandes copas estaba llenas de ojos brillantes.  De esto no se había percatado aun Kasuki.

— Dime chico, ¿Cuál es tu nombre?— dijo Meleagro

— ¡Es verdad! Había olvidado decirte mi nombre…— dijo  sarcásticamente Kasuki —Te lo diré si logras esquivar esto… ¡Toma maldito, yo no soy objeto de burla!— Cuando se disponía a soltar golpe lleno de violencia, algo interrumpió su ki…era un silbido frio y lúgubre, llevaba tras si decenas de hojas secas.

— ¿Hojas?—

—Amigo de nombre desconocido, eres tan testarudo que no logras ver la gloria de la creación— Dijo Meleagro pasando a un lado de Kasuki, su caminar era pausado, lento, sigiloso.  Kasuki volteo abruptamente para golpear a su oponente cuando vieron sus ojos algo inconcebible: ¡Un bosque!

— ¿Te asombras de lo que he creado? — la mano de Meleagro señalaba el bosque recién creado, orgulloso de su obra continua diciendo: — Soy un cazador, el más hábil mi nombre y mi estirpe se remontan desde las épocas de antaño, deberías estar contento, ya que tu cabeza formara parte de mi colección y el suelo de este bosque, será lo último que toquen tus bastardos pies — Meleagro soltó una carcajada, al tiempo que los tonos de la piel que estaban descubiertas se tornaron a un tono oscuro rojizo oscuro, su ojos entreabiertos se tornaron blancos, tal como los muertos que yacen en las tumbas.

— ¡Prueba mi modo Berserk!—

comentarios
  1. hadesorochi dice:

    orales, nosea gandalla, no emd ejas en ascuas
    😛 pero bueno
    ta bueno. sangre, sangre, sangre, sangre

  2. como se llama esta tecnica?

    suena bastante interesante lo que continue

    por otro lado cle daran poder a Riuar.. sabiendoq ue es menos que allience.. ojala m ekivoque yo esoty del aldo de los olimpicos xD

    cuidate amigo

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