Capitulo 30. “Alianzas”

Capitulo 30 “Alianzas”

¡Demonios! ¡Esto no se quedará así! — Bramó Ares con furiosa ira, su cosmos sediento de venganza de inmediato inundó Terra, amenazaba con destruir todo el lugar, sin embargo, la fuerza de Atenea apaciguó paulatinamente la rabieta de Ares.

Los planes para derrotar a Caos de una vez por todas, se habían echado a tierra, ahora debían espera miles de años para que el portal nuevamente estuviera abierto y atacar a Caos, pero para ese entonces, el poder de este ya estaría, si no en su apogeo, si lo suficientemente fuerte como para eliminar a cualquier dios olímpico que se le plantase.

No contaban con una tercera fuerza que se hubiera entrometido, y sobre todo que no fue cualquier identidad, fue un ente con tal poder que hinco a Gea y sus habilidosos consejeros. ¿Quién habrá sido? Se preguntaba Ares.

Repentinamente, su tristeza se convirtió en alegría cual bipolar actitud. “Pero siempre he procurado tener un as bajo la manga” rió Ares mirando los ojos de Atenea.

— ¿Qué sucede Ares? — Preguntó Atenea al corresponder la mirada de su hermano belicoso.

—Necesito un pequeño favor tuyo hermana…y por su puesto la bendición de nuestra gran madre…Gea— Pausó Ares

Universo de Caos.

—Estuvo cerca…definitivamente los dioses olímpicos son de temer— Dijo Ceres, quien había transportado a Bijain a una de las salas de recuperación del planeta Kaioshin. La mirada del pequeño dios mostraba una gran preocupación. El poder de Bijain estaba disminuyendo estrepitosamente.

“Tu arrogancia te ha llevado a este estado” Dijo una voz quebrantada que provenía de la esfera que tenia en el pecho de Bijain. Era la voz del espíritu del dragón de las siete Estrellas, llamado Chin Shinron.

—Que sorpresa Shinron, hace tiempo que no te aparecías, ¿Dónde te habías metido? — Respondió sarcásticamente Bijain.

“Guarda tu sarcasmo para otra ocasión, tus células están siendo inhibidas a causa del espadazo. Tienes suerte que yo este aquí…” rio maliciosamente el místico dragón.

“La cercanía con el vórtice del otro universo te debilitó, te imposibilitó para usar tus habilidades de regeneración”, volvió a reir el dragon “Creo que será mejor que no te vuelvas a acercar a ese lugar… a menos que…”

—¿A menos que?

“Que sea yo quien te controle totalmente, conmigo tu debilidad se convertirá en fortaleza”

Hubo molestia por parte de Bijain, así que volteó su cara mirando fijamente un objeto que parecía ser una silla.

—Tienes la obligación de curar mis heridas, calla ahora y ponte a trabajar— respondió tajantemente Bijain.

“Solo será cuestión de tiempo”

Planeta Saiyajin

Habían pasado unos  minutos y el panorama era triste,

—¡Capitán Ruiar!¡Ese ser es un verdadero monstruo, esta exterminando a cuantos de nuestras  gentes se le planta.

Cicno, el gigante, en verdad lo era. Su coraza bañada con la sangre del dios Ares hacia arder el cosmos del berserker como nunca. Su fuerza no era como la de antaño. No, no lo era.

—Moscas…son como los molestos insectos que saltan en enjambres. — Se refería así Cicno a los cientos y cientos de gorilas que aun quedaban con vida. Pese a la inmensidad de su tamaño los saiyajines con vida no tenían miedo y menos en su modo bestial. Ruiar y otros de sus comandantes eran de los pocos que podían estar conscientes, gracias a unos dispositivos creados para mantenerse cuerdos.

Ellos sabían que mientras estuvieran convertidos en bestias, no podrían coordinar un ataque combinado, sin embargo, aun en su estado, ellos podrían imitar a la bestia dominante, en este caso Ruiar quien a diferencia de los demás, tenia un pelaje mas oscuro además de ser el mas grande de todos. Este gruño fuertemente llamando de todos los saiayajines quienes movieron sus orejas fijando la atención en Ruiar que estaba en la cima de una de las pocas estructuras que quedaban de pie.

 Con sus enormes brazos golpeo su pecho repetidamente. Abrió su gran hocico y de el, una luz lentamente comenzó a emerger. Repentinamente, esta se convirtió en una ráfaga de energía que salió de su hocico impactando directamente en la cara de Cicno, los cientos y cientos de gorilas lo imitaron. El ataque fue tan feroz e implacable que lograron hacer tambalear el temible gigante. Pero poco duro la ventaja puesto que este desapareció de ante la vista de las bestias en fracción de segundos. De pronto, Cicno apareció detrás de donde estaba Ruiar tomándolo con su mano como si fuera un muñeco.

—Tú eres la cabeza.

Con su mano libre comenzó a hacer girar sus cadenas, el movimiento fue tan rápido que levanto fuertes ráfagas de viento. El sonido generado por las cadenas era terrorífico. Súbitamente las dejo caer sobre los saiyajines que estuvieron a su alcance. Murieron aplastados al instante, pero otros mas se lograron sujetar de los eslabones y escalaron rápidamente montándose sobre la cabeza de Cicno y dispararon de cerca. Otros más hicieron lo mismo con sus piernas. Esto molesto muchísimo al gigante quien nuevamente volvió a desaparecer para aparecer en fracción de segundos en otro lugar, pero a pesar del violento movimiento, algunos ozarus continuaban sujetos fuertemente a las piernas del gigante. Ruiar estando en el suelo, disparó contra el gigante. Pero este volvió a desaparecer, era evidente, se estaba burlando de la lentitud de las bestias, era la velocidad de la luz y lo hizó repetidamente hasta que se plantó temiblemente frente a los despistados saiyajines. Ruiar otra vez volvió a disparar contra Cicno, el resto de los saiyajines hicieron lo mismo. Cicno camino rumbo a ellos y pese a la carga de los dispararon sujeto nuevamente a Ruiar y lo puso de frente a las bestias amenazando con despedazarlo frente a ellos. Cicno sonrió y puso tomo con sus dedos la cabeza de Ruiar dispuesto a desprendérsela. Las bestias corrieron directo al gigante y de nuevo escalaron sobre sus piernas, otros más llegaron hasta el cuello.

—Vengan todos— Exclamó lleno de malicia el gigante, sacudiéndose a todos, matándolos a manotazos como si fueran nada.

—Presencien la muerte de su líder— Cicno nuevamente tomó la cabeza de Ruiar. Un tronido se escucho escalofriantemente.

Universo de los dioses

— ¿Y que es lo que deseas Ares? — Inquirió Atenea ante la solicitud del dios de la guerra.

—Las armaduras que portan mis berserkers, han sido bendecidas por mi poderosa sangre, pero no se activarán a menos que nuestra madre y tu atenea, me ayuden a activarlas. Solo necesito de su sangre caiga sobre mi kamui Xerces. Este hará el resto.

¿Y castigarás al responsable de esta afrenta? Dijo uno de los consejeros refiriéndose a lo que le había sucedido a Gea quien apenas se estaba reponiendo. No bien apenas termino de hablar cuando esta corto su muñeca y su sangre, que era plateada comenzó a bañar a Xerces. Los ojos se Ares se entrecerraron asintiendo la acción de la gran madre. Pero Atenea dudaba en hacerlo, pero fue sujetada por Gea quien con uno de sus cabellos rasgo la muñeca derecha de la bella diosa.

—Madre, hermana…el plan por derrotar a Caos, por fin se llevará a cabo.

Alguien entre las sombras daba cuenta de lo que estaba sucediendo, su sonrisa secundo el rostro de satisfacción de Ares quien percibió su presencia.

Xerces, el Kamui viviente de Ares, estaba con una rodilla en el suelo recibiendo la sangre de ambas diosas. Gea estaba sumamente furiosa, su sangre caliente corría con violencia sobre los canales de las hombreras y peto de Xerces. En cambio en Atenea existía la duda de lo que estaba haciendo, pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás.

Universo de Caos

La armadura de Meleagro se encontraba en forma de tótem, en el planeta congelado en donde murió su portador. La forma de la armadura era la de un jabalí con un torso de un cazador montado en su lomo, a los costados tenia toda suerte de armas de cacería. De pronto, esta comenzó a vibrar en sobre manera. Lo mismo sucedió con la armadura de Parrasio, que también se encontraba ensamblada, tenia la forma de un hombre pintando con un pincel un lienzo dorado. A su espaldas tenia el gran pincel de Parrasio cuyas barbas comenzaron a mecerse por si solos.

La armadura de Meleagro lanzó un gran alarido…Pero con el resto de las armaduras de los bersekers aun no sucedía absolutamente nada.

Planeta Saiyan

Cicno tenia sujeto a Ruiar para listo para desmembrarlo pero el sonido de un crujido en su oído lo interrumpió. Era un saiyajin peculiar con cabello dorado, sus ojos estaban fijos en la luna artificial, en su pecho había una esfera de una estrella. Los crujidos eran los de sus huesos que de un momento a otro comenzaron a crecer estrepitosamente, todo su cuerpo comenzó a llenarse de un pelaje dorado, su tamaño aumento hasta tener diez metros de altura. Se había convertido en una feroz bestia dorada. Pero tenia los pies una cadenas que lo sujetaban pero eran lo suficientemente largas como para que tuviera una perfecta movilidad. Este rápidamente saltó hacia el gigante Cinco y le dio una tremenda  mordida a su coraza, la presión de la mordedura fue tal que consiguió atravesar el metal que protegía el costado de su mano.

— ¡Eres un maldito perro! — Bramó Cicno sujetándolo con sus dos manos.

—Te mataré— Grito de nueva a cuenta el gigante, pero justo delante de el, apareció un humanoide cubierto con un pelaje oscuro, estaba cruzado de brazos, de sus muñecas colgaban unas cadenas de mediano tamaño y en su pecho alcanzó a ver otra esfera, idéntica a la de la gran bestia.

—El no entenderá razones, no se detendrá hasta que tú mueras.

— ¿Quién eres tu? — Demandó el gigante confundido.

—Alliance y la bestia que esta a punto de morder tu cuello es Raise; ambos somos los guardianes de las esfera de dos estrellas.

Cicno no se había percatado del momento en que Raise ozaru se escapo de entre sus manos. Pero reaccionó a tiempo para sujetarlo nuevamente, sin embargo le resulto más difícil atraparla, ya que Raise había incrementado más su tamaño.

Finalmente para el dragón de las dos estrellas, ambos guerreros tenían el mismo nivel de poder, Raise fue producto del adn de Alliance, se podía decir que eran la misma persona, Raise tenia su propia alma, eran los mismos y al mismo tiempo diferentes. Ambos representaban al espíritu del dragón de la esfera de dos estrellas, Alliance y Raise, los super saiyajines.

Sus coterráneos cobraron ánimo y nuevamente atacaron al gigante. Pero un gran resplandor dorado cegó a todos por completo y en cuestión de minutos los dejos inconscientes.

— ¡Cinco el gigante!

comentarios
  1. […]  https://khaosphere.wordpress.com/capitulos/capitulo-30-alianzas/ « Hagen […]

  2. Coyote Cojo dice:

    Vaya, otro buen capítulo de este fic. Realmente me sorprendió lo de Raise y Alliance y Cicno sigue dando pelea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s