Capitulo 29. “Confrontacion y Descuido”

 

 En el capitulo anterior:

 El espíritu del dragón de la esfera de dos estrellas, explica a Alliance que mediante su poder ha detenido momentáneamente la destrucción inminente del planeta Saiyan y también, le revelo una terrible verdad al saiyajin prodigio: El había muerto durante la pelea contra Parrasio. El berserker realmente lo había logrado, sin embargo en el umbral mismo de la muerte, Ryan, el espíritu de la esfera del dragón lo arrebato de la oscuridad para mantenerlo con vida.

 

Por otro, Cicno el berserker de la armadura del Gigante ha aparecido en el planeta Saiyajan después de haber destruido la base lunar de los blurnianos. Mientras tanto, dos seres misteriosamente acaban de llegar al universo de caos.

 — ¡¿Qué es ese inmenso poder?! Exclamó uno de los kaioshin quien precisamente estaba en el momento justo cuando las dos entidades habían salido de ese vórtice espacial. El era quien custodiaba el sector de esa galaxia y su misión era la de encontrar la rasgadura en el espacio tiempo por donde habían venido los berserkers y al parecer tuvo éxito en encontrarla.

 —Daio Kaioshin, ¿lo han sentido? — Pregunto el pequeño Kaioshin llamado Yosei, dirigiendo su mirada hacia las profundidades del espacio.                                                                        

—Alcipe… ¿Finalmente habrá llegado nuestro dios Ares y su Kamui viviente Xerces? — Pregunto Eveno con aires de solemnidad al pronunciar el nombre de “Xerces”.

—El quiere acabar con esto de una vez por todas— Finalizo Alcipe.

 Mientras tanto del otro lado de la galaxia

 —¡Bijain!,¡Kasuki!—

—¡Ceres! — Exclamo Bijain al ver Kaioshin del Este, Ceres, aquel que ayudó a someter a MajinBu.

 —Tanto tiempo sin verte— Era raro para Kasuki ver sonreír a Bijain, de hecho, era la primera vez que lo veía así. Pero rápidamente su risa fue reemplazada por el acostumbrado gesto de seriedad.

— ¿Sentiste las entidades que repentinamente aparecieron?

—Por un momento me pregunté si era Caos— Dijo el KaioShin.

—Es poderoso pero no es comparado con el de Caos…pero si es motivo de preocupación…nuestro dios no tiene aun el poder de antes, todo lo que le quedaba lo ha repartido en las esferas del dragón.

 — Separación—  Farfulló  Bijain al tiempo que de su capa se enarbolaba al compas de su poder. De pronto, detrás de él, emergió una persona idéntica a Bijain, con la excepción de que la esfera que traía en su pecho, solo tenía 3 estrellas, a diferencia de la de Bijain que tenía cuatro. Lo cual quería decir que Bijian había dividido su poder.

 —Vigila a ese tonto— Dijo Bijain señalando a Kasuki.

— ¡No soy un tonto! — Reclamo Kasuki empuñando su mano fuertemente.

 —Calma amigo— Dijo amablemente el gemelo de Bijian.

—Puedes llamarme Far.

Kasuki giro su cabeza para ver nuevamente a Bijain y preguntarle a donde iba pero este ya había desaparecido junto con Ceres.

—Yosei.

—¡Señor Ceres!…¡Señor Bijain!

El kaioshin estaba custodiando la rasgadura que aun se mantenía abierta.

—¡Miren!…

Universo de los dioses

Dos divinidades llegaron en un carruaje a donde Gea vive, el santuario llamado “Tellus”, en tiempos pasados, Gea se hacía rodear de sus hijos los titanes, estos, vivían en los palacetes que rodeaban el sustento que poseía en el centro, un gran obelisco hecho de hierro casi en su totalidad, ese era el símbolo del centro de la tierra y del punto magnetismo de nuestro planeta. Alrededor Tellus, se halla un inmenso mar de hierro líquido que es el culpable que la temperatura en Tellus sea de más de 6000 ºC. Sin embargo en el interior de cada palacete y de la casa que esta a las faldas del obelisco llamado Magnus, la temperatura solo alcanza los 20 ºC debido a los centenares de puntas de cuarzo que sirven como aislantes del calor. Pese a ello, llegar hasta Tellus es bastante incomodo aun para los dioses terrestres como Ares y Atenea que se protegen del calor con sus Kamuis.

La diosa Atenea se impresiono de ver al mítico Tellus en un absoluto abandono, los Titanes la daban vida al lugar, porque estos habían traído de la superficie de la tierra a gnomos y elfos para ser sirvientes de ellos. Estos, se habían organizado mercados pequeños, de modo que Tellus llego a ser una ciudad en forma.  Entraron por la calle principal, que estaba hecha por bloques uniformes de níquel, las banquetas eran de oro blanco. Los casquillos del corcel hacían un eco ensordecedor, ya que el único ruido que se alcanzaba a escuchar era el suave silbido el flujo magnético que despedía el obelisco y de las burbujas que explotaban a menudo en el mar calmo de hierro.

Atenea miraba atenta cada casa a los lados del camino, lucían tétricas y sin vida, cada palacete tenía el nombre de los titanes de Gea, ella era la madre. No es necesario que continuemos usando nuestros Kamuis Atenea, dijo Ares interrumpiendo la concentración de la bella diosa. Ella asintió y con un solo pensar, su hermosa armadura emitió un brillo tenue, transformándose en una pequeña escultura misteriosa.

Xerces, el kamui de Ares, en cambio era de un color rojo quemado con varias marcas en su peto, y casco. Este, se desprendió del cuerpo de Ares como si fuera desgarrado por el aire. El Kamui poco a poco tomo forma humanoide hasta convertirse en Xerces, el fiel sirviente del dios bélico. Este rápidamente tomo las riendas del corcel apresurando su paso hacia Gea.

Finalmente llegaron al templo principal de Gea, el obelisco era inmenso hacían parecer a los dioses como hormigas. Atenea pensó que ese lugar debería estar protegido ya que era el lugar que generaba el magnetismo de la tierra, y que por ende protege a la misma del los peligrosos vientos solares. Xerces, tomo de la mano a Atenea para ayudarla a bajar del carruaje, Ares iba a la retaguardia.

Los visitantes se extrañaron que Gea no se halla percatado de su presencia y de mucho menos mandar a su embajada que eran dos antiguos elfos, los principales de la tierra que servían como consejeros de la madre, de hecho, uno de ellos, pertenecía al linaje  del santo de oro de Aries.

¡Señor Ares! Exclamo Xerces, señalando a los consejeros que se encontraban inconscientes de frente a Gea. Era evidente que alguien mas había llegado antes que ellos, ver a Gea en esa condición sugería que fue atacada. Xerces se apresuro a levantar cuidadosamente a Gea, cuya apariencia era de la una mujer madura, contrario a lo que se pudiera pensar de que fuese una anciana. Sus largos cabellos plateados, cubrían su cuerpo que evidenciaba un acto de violencia. ¿Quién pudo ser capaz de poner a Gea en tal situación? Ella era una diosa primaria, nadie podía enfrentarle, levantarle si quiera la voz, era un sacrilegio.

Pero Ares era de pocos modales y a menudo perdía los estribos con facilidad. Hizo a un lado a Xerces y levanto a la fuerza a Gea. Reclamando una explicación.

Uno de los elfos apenas se puso de pie y demando a Ares que no tratase así a Gea. Atenea, entrecerró su mirada manifestando con desagrado la actitud de su hermano olímpico. Este, respiro profundo y con sumo cuidado colocó a la gran madre en su trono de cuarzo.

¡Madre! Exclamo Atenea, reverenciándole con la mirada hacia el suelo.

El otro elfo se levanto y arrastrando su humanidad se postro ante los pies de su ama, su mirada estaba llena de miedo y preocupación por lo que sucedería después.

“De súbito aparecieron, sin presentación alguno, uno de ellos nos detuvo, su resplandor dorado como el sol y su rugido de leoncillo nos tomo por sorpresa…el más alto, tomo a nuestra madre y la obligo a abrir la puerta hacía la morada de Caos” Sollozo el elfo con aspecto femenino.

“Han profanado este templo…gran Atenea, esta es una afrenta, haga que los culpables sean castigados” exigió el otro elfo barbado y de nariz afilada.

Ares no se contuvo más y profirió una gran maldición. Alguien se había adelantando. Había utilizado el portal que se habría pocas veces cada mil años. Debía quedar otra oportunidad para abrir de nuevo el portal.

¡Abre el maldito portal! Grito Ares.

¿Esos son los modos de tratar así a su madre celestial? Eran las palabras acusadoras que provenían detrás del oráculo de Gea. Ares, presuroso abrió las cortinas rojas y miro un vórtice abierto.

 Eran un total seis personas las que se encontraban del otro lado, cinco de ellos, eran parecidos a los elfos pero con piel grisácea y un mecho de pelo blanco en su cabeza. En medio de ellos se encontraba parado con aplomo y firmeza, aquel que emitió la frase acusadora. Los ojos de Ares y de él se cruzaron peligrosamente. El dios bélico observo en el pecho de ese ser, una esfera brillante color naranja con cuatro estrellas talladas de color dorado. Ares lo reconoció, su ira se elevo aun mucho más.

¿Veo que has reconocido mi esfera del dragón? Permítanme presentarme, soy Bijain, del espíritu del dragón de las siete esferas, heraldo de Caos, protector de su descanso. Explico con gran firmeza y gallardía.

Los brazos de Ares se extendieron y tocaron los extremos del vórtice con la intención de atravesarlo y llegar hasta donde estaban Bijain y los Kaioshin. Estos se asombraron al ver el poder de ese dios. Pero Bijain los calmo de inmediato y convinieron en realizar lo que habían planeado. Uno de los Kaioshin, saco de entre sus ropas una espada hermosa espada finamente tallada. Ares la reconoció, era la espada de Meleagro, aquella espada que Hades le había regalado. Bijian la tomo y admiro el filo de la misma. La recorrió con su dedo índice lentamente, escurrió sangre y esta recorrió cada detalle  labrado de la hoja. Tomo la espada por la empuñadura con ambas manos y lanzo un corte hacia el vórtice. Los Kaioshin hicieron lo suyo y de sus cuerpos, miles de partículas doradas rosearon la abertura dimensional.

Desde ahora en adelante, nada ni nadie podrá entrar o salir de este universo durante miles de años. Dios pagano, tus baluartes llamados Berserkers se quedaran atrapados en este lugar por lo siglos de los siglos.

¡Maldito no te lo permitiré! Ares, tomo una espada de color roja como la sangre y la metió en la abertura haciendo palanca. Atenea, secundo con su cosmos la acción de Ares.

Los ojos de Bijain se fijaron en la belleza de la diosa Atenea. Alcanzo a mirar a Gea postrada en su trono y a sus dos acompañantes, de nuevo fijo su mirada en Ares.

Giro su cabeza hacia los Kaioshion que se hallaban a sus espaldas.

— Invoquen nuevamente los “Khaoseed”. Terminaremos con esto pronto.

Ares arremetió con gran violencia con su espada, esta alcanzo a  rasguñar la esfera en el pecho de Bijain.

Guarda tu espada…La batalla no es aun, pero próxima esta su llegada. Dioses paganos, prepárense, cuando los años pasen, invadiremos sus templos, invadiremos sus tierras y las dedicaremos a nuestro dios Caos. La fecha esta puesta

Dicho esto Bijain, un gran resplandor dorado inundo todo el lugar, en seguida, una gran explosión estallo, cerrando el vórtice por completo e impulsando a los dioses griegos hacía su propio dominio.

¡No! Grito Ares desgarrando sus vestiduras. Había fallado. Los dioses habían fallado, ahora solo quedaban los bersekers cuyas armaduras habían sido bañadas con la sangre del dios de la guerra. Ahora todo dependía enteramente de ellos.

Por lo menos me lleve a uno de ellos, dijo sonriendo Ares.

En efecto, la estocada que Ares arremetió contra Bijain lo hirió más de lo que pudo haber pensado. Inhabilito su poder.

Al instante, el doble de Bijain que había estado acompañando a Katsuki, se desintegro por completo. Afortunadamente, este ya había llegado hacia el planeta donde se encontraba su hermano en peligro.

“Ceres” Asiste a Bijain, ordeno el Daiokaioshin. La situación no podría ser peor.

Ese dios, lastimo mi poder, dijo consternado Bijain, su espada atravesó como si nada mi esfera, si hubiese estado un poco más cerca, sin duda….sin duda…

Bijian se sintió apesadumbrado, por un descuido de el casi pone en peligro su vida y con ello el advenimiento de Ares.

Sin duda, a su tiempo, me enfrentare a él. No me confiare. Dijo Bijain. Ordeno a Ceres que lo acompañara y lo asistiera.

Mientras tanto en el planeta Saiyajin, finalmente las dos presencias que atravesaron el vórtice, resultaron entonces no ser ni Ares ni Xerces. Una de ellas dijo a su acompañante, el del resplandor dorado: ¿Y bien? ¿Estás listo para realizar el gran sacrificio?

Este se quito su túnica, y dejo ver una hermosa armadura dorada, aquella del signo dorado de Leo.

 Continuará

comentarios
  1. Coyote Cojo dice:

    Bueno, me gustó que ya se presentara a Gea, aunque eso de que la raza de Mu sea en cierto modo pariente de los elfos…

    Ya ni me acordaba de Noé, pero bueno, a ver que misión tan especial tiene.

  2. elhazardmx dice:

    jajaja Noe que tiene que ver? Bueno, me lleve casi dos meses en publicar y me costo trabajo describir el lugar en donde vive Gea:”Tellus”.

    gracias por el post y apurale para que ya pueda leer JI

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