Capitulo 12. “El doble ánimo”

-¡A otra dimensión!- Un guerrero apareció sin previo aviso, portando una vistosa armadura de oro, este había permanecido entre las sombras, estudiando cada movimiento del temerario invasor. La técnica de dicho santo comenzó a hacer mella en el tizón que ardía en las alturas.

 -¿Un ataque oculto? Eso me gusta, me gusta- Dijo Meleagro riéndose.

-¿Crees que el tizón desaparecerá así como así? ¿Crees que las cosas son fáciles? Te demostraré que para poder derrotarme, no tendrán el camino sencillo- Agregó el belicoso guerrero de Ares.

 -Observa el poder de la creación divina, observa como de este paisaje árido y hostil aparecerá la vida vegetal como nunca la había habido en este sucio lugar, mira como crecen los árboles, mira como crece mi ¡Bosque de la Desesperación!-

 Del profundo suelo, los árboles empezaron a aparecer, eran decenas y decenas de ellos eran árboles adultos y jóvenes, de gran tamaño y espeso follaje, semejante a los bosques vírgenes. Fue cuestión de minutos para que el milagro de la creación se hiciera presente, aunque en realidad era un pequeño mundo de bolsillo, una dimensión creada con el poder del cosmos de Meleagro.

 -Veo que portas una mascara, ¿lo harás para confundir al enemigo, lo haces para que no sepa yo que esto ha causado tu asombro?- El santo de oro era del signo de Géminis, portaba un casco de un tamaño peculiar. Su rostro estaba oculto de ante la vista de los demás por medio de una mascara labrada que representaba la vacuidad de sentimientos. En ambos lados del casco, habían también dos mascaras: La de la alegría maligna y la de la tristeza profunda, representando la dualidad de personalidad de esta constelación. El santo de oro no respondió a la afirmación de Meleagro, el estaba buscando a su compañero dorado de cáncer. De esto se dio cuenta Meleagro y le dijo:

 -Mira con atención, elévate por sobre el bosque y verás en medio de el, a aquel que tanto estas buscando-  El en centro de toda la vegetación espesa, un tenue resplandor dorado indicaba la ubicación del santo de cáncer. Rápidamente el geminiano se dirigió a una enorme velocidad dejando estelas doradas en el camino. En fracciones de segundos llegó ante un inmenso roble, la madera era roja y estaba plagado con ramas que parecían estar cubiertas de pieles humanas. Ahí yacía colgado en forma de cruz, su compañero, el santo dorado de cáncer.

 -Atena será nuestra… soy el cazador de la vida, el que apaga las ilusiones de escape, el que infunde el terror en las presas y tu… ¡y tu eres mi presa!-  Así le susurro al oído Meleagro al geminiano, la piel del soldado de Ares se tornó en un color rojizo y  las pupilas de sus ojos se empezaron a  dilatarse espantosamente. Su armadura finamente labrada con oro se tornó en un color azul oscuro desapareciendo entre la espesura del bosque. El geminiano miro a todas partes en busca del tizón y miro que de nueva a cuenta estaba en el cielo estrellado.

 -¿Cómo saldremos de esta?-Dijo débilmente el caballero de cáncer quien no dejaba de sangrar a causa de la herida de la lanza dorada de Meleagro. No hubo respuesta alguna de parte del santo dorado de los gemelos. Su atención era totalmente hacia el tizón que ardía.

 -¿Te sigue llamando la atención el tizón que arde verdad?- Pregunto incisivamente Meleagro, a través de susurros.

 -Vamos santo de Atena…intenta rescatar a tu amigo…ya que si no lo haces, su espíritu quedará colgado en ese árbol para siempre!- La máscara dorada que portaba el caballero del signo de géminis, funcionaba de una manera peculiar: Si el portador se sentía triste, la mascara que estaba al costado del casco, la de la tristeza profunda, aparecía en su rostro, si este sentía maldad, la mascara que tenia al costado izquierdo, la de alegría maligna, aparecía de la misma manera. Esto sucedió desde la desaparición de su hermano gemelo unos tres años atrás y desde ese entonces nadie ha vuelto a ver su rostro jamás, ni la misma Atena.  

 El santo de géminis, se acercó para mirar cara a cara al santo de cáncer y al hacerlo, su máscara cambio al estado de la tristeza profunda pero esto solo duro unos segundos para luego dar paso a la máscara de la alegría maligna que se reflejaba en los ojos del santo de cáncer llenándole de temor y congoja.

 -Calla- dijo quedamente el caballero de géminis. Sus manos se energizaron con el vivo cosmo de su alma con la firme intención de destruir el árbol que tenia atrapado a su camarada dorado. De pronto, cientos de veloces y mortíferas flechas amenazaban con cegar sus vidas, pero hábilmente, el santo de desvió a la velocidad de la luz cada una de las flechas, evitando así el ser heridos de muerte.

 -No, no, no, las cosas no son así de fáciles, como te lo dije desde el principio. Pero hoy me siento benevolente y te diré la clave para que descuelgues a tu amigo. La única manera es que retires mi lanza que tiene clavada en el plexo solar. Vamos tómala y sácala en dirección tuya, porque de otra manera solo harás que la agonía de tu amigo de prolongue mas­- Dijo Meleagro con un tono de ironía.

 -Pero desgraciadamente si lo haces  me tendrás que dar la espalda….si esto sucede, te mataré sin remedio  y cortaré tu cabeza…tu decides…- Meleagro demostraba con su risotada que realmente estaba disfrutando la pelea.

 Mientras así sucedía en la pequeña dimensión en forma de bosque, aconteció que un fenómeno meteorológico apareció repentinamente en la cima llamada la Colina de las Estrellas, que estaba exactamente arriba del “bosque de la desesperación”, este fenómeno estaba formado por una espesa nube negra, que era iluminada por vivos relámpagos parecía que recorrían todo el cielo griego. Los aldeanos que vivían a mediana  distancia ahí, corrieron hacia sus hogares en busca de protección, pero hubo otros que se quedaron para observar esa nube de una oscuridad sumamente densa.

 ­-¡Papá!- grito un niño que señalaba hacia las alturas.

-¡El cielo se viene encima!- Grito el padre mientras corría para tomar a su pequeño vástago y huir de ese lugar.

 De regreso al Bosque de la Desesperación

 -….- El santo de cáncer por más que se esforzaba para hablar, no podía, a causa del fuerte dolor que le provocaba la lanza clavada en su cuerpo. En esos momentos tan difíciles para el santo de cáncer, apareció una luz de la esperanza: ¡El geminiano estaba dispuesto a sacarle la lanza aun a consta de su propia vida! Meleagro, al ver su enemigo lo estaba desafiando abiertamente, lanzo miles de flechas, eran tantas que parecía que provenían de todos lados del bosque. Nuevamente el santo de géminis, hizo elevar su cosmos para esquivar todas las flechas y proteger el cuerpo indefenso de su camarada dorado. Miles de flechas fueron lanzadas nuevamente de diversas partes del bosque. Desgraciadamente diez de esas saetas traspasaron la barrera energética que este el geminiano había creado para protegerse.  Viendo esto, Meleagro empezó a reírse nuevamente y aplaudiendo dijo de entre los árboles:

 -Bien, ahora si con miles de flechas, diez atravesaron tu barrera, me pregunto ¿Qué pasara si lanzo un millón de ellas?-

 -Déjame…déjame morir y salva a Atena….- Dijo el convaleciente santo de cáncer

-Calla- dijo nuevamente el santo de géminis.

 Se podría escuchar como millones de arcos se tensaban fuertemente preparándose para lanzar esas mortales flechas.

 -¡Prepárate santo dorado!- Grito Meleagro mientras lanzaba todas las flechas al mismo tiempo. Pero de pronto, sucedió lo impensable….

 -¡Explosión de Galaxias!- Era el grito de guerra del  geminiano quien anunciaba que fue capaz de destruir el árbol que aprisionaba al santo de cáncer liberándolo al instante.

 -Maldito guerrero ateniense….destruiste mi poderoso árbol….- Dijo entre dientes Meleagro – Pero no creo que hayas salido ileso, esas flechas debieron haber atravesado tu cuerpo- Agrego el guerrero de Ares, quien espero a que la nube de hojarasca se disipara para poder ver la posición de su enemigo. Vio a ambos dorados tendidos en el suelo, aparentemente inconcientes. Pero algo llamo poderosamente su atención, no halló ninguna flecha clavada en la espalda de su adversario.

 -Puede ser que…- Cauteloso, no se tomó la molestia de acercársele al geminiano por temor a recibir un ataque frontal, así que fue y levantó el cuerpo inconsciente del caballero de Cáncer. Lo levantó del cuello y se pudo detrás de el y dijo:

 -¡Vamos levántate! Se que con tu habilidad de abrir portales dimensionales has logrado evitar mis flechas, eres muy astuto y lo reconozco-  No hubo respuesta alguna…mientras tanto, del otro lado, al sur de ese pequeño bosque, una abertura dimensional se estaba formando poco a poco sin que Meleagro se percatara de ello.

 -¡Te he dicho que te levantes!- Demando nuevamente Meleagro quien haciendo a un lado al caballero de cáncer, hizo aparecer un arco rojizo con el que se disponía a lanzar nuevamente sus flechas.

 -¡Toma esto!- Nuevamente, decenas de flechas aparecieron en un instante  y fueron lanzadas a una terrible velocidad incrustándose  violentamente en la armadura de géminis. Pero cual seria su sorpresa que solo era la armadura que estaba en el suelo, el santo de géminis la había dejado como señuelo

 -¡Astuto me has resultado! Sabiendo que no puedes enfrentarme directamente has planeado una estratagema- Grito a los cuatro vientos el guerrero de Ares. 

 -Sal de una buena vez, porque si no lo haces, la cabeza de tu amigo rodará y me quedaré con su alma para siempre- Dijo Meleagro tomando del cabello al santo de cáncer. Esta vez, el santo de Ares no tardó mucho en recibir la respuesta, el caballero de géminis había reaparecido, no portaba ninguna defensa, solo su careta que cubría su rostro, que era la mascara de la alegría maligna.

 -Veo que sigues ocultando tu rostro y encima de eso me quieres enfrentar con sus puños desnudos… No cabe duda que ustedes, los santos de Atena, no son mas que una vileza humana, creyendo que su diosa les recompensará con la vida eterna, anda, el Hades esta lleno de los cuerpos de todos los que han peleado por Atena…- dijo Meleagro señalándola suelo -Dime…¿Por qué se empeñan en seguirla?- Continuó Meleagro. El santo de Géminis no hizo nada por contestar, a cambio elevaba su  cosmo energía más y más, al grado hacer temblar la tierra en donde se encontraban.

 -Esta bien, no esperaré tu respuesta…pero me pregunto, si aun sigues interesado en la vida de tu amigo- Dijo Meleagro escudándose con el cuerpo de Cáncer.

 -¿Estas preparando un ataque sumamente violento…? ¿Podrás atacarme aun y cuando sabes que tome como escudo a tu compañero de armas? – Repentinamente el santo de cáncer energizó también su cuerpo y haciendo uso de su fuerza, tomó por sorpresa a Meleagro y lo sujeto. Ahora los papeles se habían invertido.

 -¿Creíste que era solo un estorbo?- Dijo rebosante  de vitalidad el santo de cáncer y agregó con firmeza y denuedo: -Responderé por el santo de géminis, nosotros los guardianes de Atena, hemos nacido para dar nuestra vida por ella, aun si ella no nos da la vida eterna, aun si mi alma fuera al Hades, aun así, nosotros, la seguiríamos hasta el mismo infierno.

 La máscara del santo de géminis cambio al estado de la tristeza profunda a lo que Meleagro dijo: – Vamos atácame y demuestra que Atena esta antes que la vida de tu amigo- Este comenzó a reírse y siguió diciendo: – ¿De que sirve “salvar” o “defender” la causa de tu diosa si ni siquiera eres capaz de salvar el alma de un hermano?

 La máscara cambio al de la Alegría Maligna, el santo de géminis había llegado al límite de su cosmo energía. El santo de cáncer lo apresuró ya que no iba a poder soportar por mucho tiempo el sujetar a Meleagro. De repente, el santo de géminis exclamó un grito de batalla:

 -¡Explosión de galaxias!

 Pasaron solo unos segundos y no sucedía nada, al menos no ante la vista de los presentes pero no así en el sur de bosque. El vortice creado por la cosmo-energía del santo de géminis, había estado atrayendo con la fuerza de la gravedad, un enorme cometa. Meleagro no se había percatado que ese vértice había sido abierto. Ahora era demasiado tarde.

 -¡Un cometa!- Exclamó Meleagro.

 El cometa aumentó de velocidad al contacto con el ambiente, arrasando con todo a su paso, no quedando ni un solo árbol de pie. Meleagro sonrió y no hizo nada por soltarse.

 -Entonces moriremos los dos…prepárate para el impacto, de seguro esto nos perforara a ambos- Esto sorprendió en gran manera al santo de Cáncer, quien solo cerro los ojos para recibir la embestida. El cometa impactó a ambos guerreros que fueron atravesados espantosamente. Nada quedo de pie, el bosque también comenzó a desaparecer rápidamente, los rayos del sol brillaban en todo su esplendor, la dimensión creada por Meleagro había desaparecido finalmente.

 -¡Felicidades santo de Atena! Esta es la primera vez que alguien escapa de las garras del cazador…. ¿pero realmente habrás acabado con el?- Era una voz femenina la que había hablado, una mujer se encontraba sentada y cruzada de piernas sobre una roca, parecía que había estado observando todo el combate. Por su armadura dorada, parecía también ser una guerrera de Ares.  Sin embargo, más que la imponencia de su armadura, y las rosas rojas y negras que traía en sus manos, era su hermoso rostro, la belleza de su cuerpo la que llamo poderosamente la atención del santo de Géminis.

 -¿Crees que soy bella? ¿Crees que sea  mas hermosa que estas rosas, mas hermosa aun que la misma Atena?- Pregunto de manera sensual la guerrera de Ares.

 -¿Quién eres?- Pregunto el santo de Géminis

-Mas bien la pregunta debe ser… ¿Quién eres tu?- Respondió ella al ver que la máscara del santo de géminis había caído al suelo. Este rápidamente la levanto y se cubrió con ella. Cuando alzo su vista, la bella mujer había desaparecido dejando en la roca, la rosa negra encima de un casco dorado.

 -¡La pelea aun no se ha terminado!- Del suelo humeante una sombra desfiguraba clamaba pelea. ¡Era Meleagro! Pero el geminiano no se sorprendió.

 -Has de saber que soy inmortal, aunque caiga al sol, yo nunca moriré, porque soy Meleagro, de armadura de la caza!-

El santo de Géminis lanzó su explosión de galaxias sobre el boquete que Meleagro tenía en la parte media de su cuerpo, con la intención de impedir de que se siguiera regenerando, al menos eso hizo pensar al guerrero de Ares.

 -No entiendes que nada puede matarme, solo lograste debilitarme, pero es cuestión de segundos para que me recupere totalmente….- Dijo muy seguro Meleagro, quien de nueva cuenta no se percató que encima de la colina de Star-Hill, otro vórtice se había abierto. Esta vez un pequeño asteroide era el que había sido arrastrado por el cosmos del santo de géminis mientras este estuvo encerrado en el bosque de la desesperación. El santo dorado se lanzo como bólido en contra de su enemigo y con sus manos desnudas, despedazo la debilitada armadura del cuerpo lacerado de Meleagro.

-No podrás matarme… ¿no lo entiendes?- dijo débilmente el guerrero de Ares esperando pacientemente su regeneración. El santo de géminis se detuvo abruptamente y dio un gran salto hacia atrás.

 -Del cielo vendrá tu castigo- dijo el geminiano levantando lentamente su brazo derecho.

-Mira fijamente aquel punto que ígneo esta- Meleagro alzo su mirada y vio que un meteoro estaba a punto de chocar con el tizo que arde, que es la fuente de su inmortalidad.

 -¡No!- Grito Meleagro quien voló directamente hacia el tizón con la intención de protegerlo con su cuerpo pero ya era demasiado tarde, el asteroide paso por el boquete que tenia Meleagro en su abdomen para finalmente destrozar por completo ese carbón del que tanto alardeaba el guerrero de  Ares.

 -¡No pue…de….ser…!- Así llegaron a su fin los días de aquel que portaba la armadura de la caza, su cuerpo de convirtió en cenizas que fueron esparcidas por el aire veraniego de las bellas colinas. El santo de géminis cayó a plomo debido al excesivo uso del cosmo durante esa pelea. Sus ojos miraban las nubes que pasaban en el cielo y así lo hizo durante unos segundos hasta que un resplandor dorado llamo su atención. Era el casco de oro que estaba colocado en la cima de una roca de mediano tamaño. Haciendo acopio de fuerzas, el santo, se reincorporo y camino lentamente hacia donde estaba el casco.

-Santo dorado de Piscis, ¿también tú has muerto?-

 Aquí finalizan los recuerdos de Meleagro cuando perdió contra el Santo de Géminis.

 

Anuncios
comentarios
  1. haha crei que llegaria el santo de picis cuando se presento la dama… exelente exelente capitulo no tengo palabras de vdd las descripciones de las tecnias en fin de todo…

    una pregunta amigo, los link de la derecha son para la parte ll donde se recuerda las antiguas batallas y como alience se convirtio en el portador de la esfera de dos estrellas..

    Y la parte 3 es la que sucede en tiempo actual, pero no veo los links de la tres amigo, no los as subido o que mi buen, por que al parecer al ritmo con que voy leiendo me terminare esta parte de tu grandiosa novela rapido

    abrazos

  2. a por cierto se me olvidaba decirte tambien pense que el que habia ayudado a geminis y a cancer habia sido el hermano perdiod de gemenis jaja auqne fue grata la forma en que los safastes de ese lio

  3. elhazardmx dice:

    Ahh!! Con respecto a los links…. creo que pondre en pdf el volumen III pero va a cambiar un poco pero de todos modos lo subiere.

    Me da mucho gusto que te haya gustado el capitulo! Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s