Capitulo 11. “En la oscuridad del otoño”

-¿Gorilas?- Exclamó Parrasio llevándose la mano a la cara. Sin duda alguna estaba asombrado de las “habilidades” de los Saiyajins. Estando estos transformados en enormes bestias, poco o nada podían razonar, así que, sin tomar en cuenta el desden del Parrasio, se dirigieron hacia el guerrero de Ares, aquel dios bélico.

Unos alaridos desgarraron el aire del ambiente, seguido de grandes resplandores provocados por bocanadas de energía. Las pesadas bestias conseguían hacer retumbar toda la zona, pareciera como si la tierra fuese a partirse en cientos de pedazos. Con sus enormes brazos golpeaban sus pechos amenazantes, diciendo que ellos son los dueños del planeta. Pero sus furiosos rayos, blancos y letales decían algo más: Que matarían a Parrasio. Este, graciosamente dibujó en el aire un gran escudo de metal traslucido, con el cual se estaba protegiendo de las descargas de energía. Los simios gigantes de juntaron alrededor del escudo, golpeándolo con todas sus fuerzas. El estallido producido por el choque de sus manazas contra la protección de Parrasio, era tan fuerte, que se escuchaba a decenas de kilómetros alrededor. Aun así, la sonrisa de Parrasio no desaparecía, y su poder no menguaba en lo absoluto. Nuevamente la energía alrededor de Parracio, revoloteaba sin cesar, era el cosmos, la fuente de poder de todo santo que lucha a favor de un dios olímpico.

-Mis queridos gorilas, tengo el agrado de presentarles a mis dos compañeros, dos viejos conocidos a quienes di muerte años atrás- Parrasio soltó a reírse a carcajadas…

***Flashback***

En un pasado, a no muchos días atrás, una guerra santa entre los caprichosos dioses olímpicos, la una, la diosa de las guerras justas, contra el otro, Ares, el dios bélico. El escenario: El Partenón

-Amigo Pleione, valeroso santo dorado de Tauro, creo que esta será la ultima vez qué nuestros ojos vean la luz de sol-

-¡Me temo que no será así!- Interrumpe Parrasio al santo de Acuario -Yo poseeré sus almas en este lienzo del cual nunca saldrán, deberían sentirse orgullosos, pertenecerán a mi galería de arte, sus almas nunca morirán, serán preservabas de eternidad en eternidad-

-Nuestros cosmos no pueden ser atrapados, ya que nuestra diosa Atena nos protege- Asevero acuario. Quien aun con su armadura resquebraja se prepara entrelazando sus manos con sus brazos levantados hacia el cielo, arriba de el, la figura de su constelación del aguador hace su aparición sublime.

A un costado, se levanta imponente la figura humana que alcanza casi los dos metros de estatura, de tez morena clara y abundantes cejas. De una musculatura impresionante, es el santo dorado de Tauro, quien pareciera que se prepara para embestir a su enemigo, el se halla apretando fuertemente su puño derecho de tal modo que todo sus cosmo energía se concentra en un solo punto. Ambos santos de oro se preparan para su último ataque. Saben que su vida está a punto de llegar a su fin pero no quieren partir solos, están convencidos que también cegaran la existencia de Parrasio.

-Vamos, eleven sus cosmos al máximo, sigan mostrándome sus técnicas de pelea, para que yo capture la esencia de sus almas en mi lienzo…Abran sus mentes a este…” ¡Lienzo de la Eternidad!”

-¡Congelamiento mortal!

-¡Gran embestida!

Unos copos de nieve caen silenciosamente en el coliseo de Atena, todas las bancas están pintadas de blanco y el carmesí de la sangre de los guerreros muertos en batalla. El telón ha caído, la función ha finalizado. Parrasio cumplió su palabra, logró capturar los cosmos de los desafortunados santos dorados. Es una guerra y en toda guerra hay bajas dolorosas pero necesarias para conseguir la victoria. La silueta trastabillando de Parrasio es la única que se de pie. Su armadura congelada comienza a caerse lentamente. De pronto, su pecho de ilumino por completo, explotando abruptamente. Los santos dorados también cumplieron su palabra, arrastraron a la muerte a aquel orgulloso guerrero de Ares.

*** fin del Flashback***

Tocando su pecho, Parrasio dijo con un tono comprensivo: -Santos dorados, no les guardo rencor. Nunca se le ocurrió destruir mi gran Pincel de la Muerte- Continuo diciendo quedamente, mientras se protegía con su escudo de los embates de las bestias.

-Atena pagó su osadía de llamar como santos dorados a soldados de bronce sin experiencia alguna. Fue por esa causa que sus almas fueron capturadas por mi lienzo. Ahora el Tauro y el Acuario, son mis sirvientes, le ordeno emerger de la oscuridad de la pintura y finalicen esta obra de muerte- Un lienzo cayo lentamente del cielo, de ello no se percataron los saiyajin. Al tocar el suelo, el lienzo brillo en gran manera, semejante a los rayos del sol del mediodía. Dos figuras doradas lentamente hacían su aparición. Finalmente, los antiguos guerreros habían regresado a la vida…emergiendo del medio acuoso de la muerte.

Mientras tanto, en el universo que gobiernan los olímpicos, nuestro universo…

El hijo que llena la ausencia de la luz, poderoso y caprichoso desde el principio, el llamado Herebos (Èrebos) se hace presente en el santuario de la hija Atena. El esta en donde haya oscuridad, esta en las profundidades de las aguas frías de los océanos, esta en los lugares recónditos en donde los rayos solares no llegan, esta en el infierno mismo, esta en el corazón que carecen de luz.

Al igual que su padre Caos, el también es una deidad incorpórea, que necesita de un cuerpo vivo, fuerte y poderoso para poder manifestarse a la imagen de los humanos.
Ellos son los dioses primordiales, eso es lo que los diferencia con sus hijos, los titanes y olímpicos que poseen cuerpos inmortales, que nunca se cansan y nunca mueren.

-Herebos…- Dice la bella diosa Atena, la de la piel nívea, inclina su cabeza rindiendo pleitesía al dios incorpóreo, ambos se encuentran solo en el Velo del Olvido. En la gran Sala del Sumo Pontífice, se encuentra el Patriarca y Noel, están asombrados:

-¿¡Qué poderosa cosmo energía es esta!?- Señala Noel, el joven dorado de leo.

-Sin lugar a duda es mucho mas grande que el de nuestra señora Atena- Responde el Papa observando la oscuridad repentina que se asomo por todo el salón. Ambos, en su debilidad humana, inconcientemente se arrodillan ante la manifestación del cosmo presente, reconociendo su nulidad ante los dioses.

-Mi bella y hermosa Atena, inteligente eres por haber atendido mi llamado… ¿Te diviertes gobernando el universo que mi Padre Caos creo para mi?- Pregunta Herebos, el dios oscuro. La presencia cósmica comienza a materializarse en el cuerpo débil y maltratado de un humano en completo estado de descomposición pero a pesar de ello esta de pie debido al cosmos que le da vida y libertad para poder moverse.

-¿No soportas el olor a muerte Atena? – Una risa leve, apenas audible, sale de la boca carbonizada del pobre humano que lleva a cuestas la oscuridad divina.

-Mi pequeña Atena, me interesa el León…

-¿Qué?- Pregunta la diosa asombrada

-Si, ese humano que nació bajo la constelación del León vencido por Hércules, lo quiero para mi, dámelo Atena…- Dijo sutilmente Herebos, tomando con su mano el delicado rostro de Atena. Ella sigue sin soportar el olor a muerte….

-Si quieres el cuerpo de Noel, debes pedirle a el personalmente eso, a mi no me corresponde influir en su albedrío- Respondió tajantemente la diosa, llevándose la mano a su nariz para impedir un poco el olor fétido.

-Retira tu cosmo protector de el, retíralo para que lo haga mió- Demando Herebos

-Lo haré solo si me ayudas a localizar al Caos- Responde firmemente Atena

-Te daré lo que me pidas hija mía…- Dijo Herebos dándole la espalda a la diosa.

-Pero…porque tienes tanto interés en Noel… ¿Qué es lo que el tiene que no tengan los demás santos, que no tengas los Ángeles de los demás dioses olímpicos, que es lo que el tiene que no tengan los demás?- Pregunto inquisitivamente la diosa de los ojos profundos. Herebos, levanta la mirada hacia el techo del recinto. En solo instantes, el universo se muestra ante ella, pasan en segundos las 88 constelaciones que gobiernan el firmamento, así como también cada templo de los dioses con sus respectivos guardianes y servidores así como sus generales. De pronto una gran explosión destruye el universo. Miles de partículas brillantes comienzan a flotar por todo el ambiente formando las figuras de los doce signos zodiacales, todas giraban graciosamente en torno a la constelación de Leo.

-Solo es capricho mío y no preguntes más- Respondió Herebos quien jugaba con articulas esparcidas por el salón.

De regreso a Universo del dios primario, al llamado universo de los Dragones.

— ¿Te asombras de lo que he creado? — la mano de Meleagro señalaba el bosque recién creado, orgulloso de su obra continua diciendo: — Soy un cazador, el más hábil mi nombre y mi estirpe se remontan desde las épocas de antaño, deberías estar contento, ya que tu cabeza formara parte de mi colección y el suelo de este bosque, será lo último que toquen tus bastardos pies — Meleagro soltó una carcajada, al tiempo que los tonos de la piel que estaban descubiertas se tornaron a un tono oscuro rojizo oscuro, su ojos entreabiertos se tornaron blancos, tal como los muertos que yacen en las tumbas.

— ¡Prueba mi modo Berserk!— La estatura de Meleagro aumento a cinco metros de estatura en cuestión de segundos, pero repentinamente, exploto cientos de partículas que se introdujeron al tétrico bosque recién creado.

-Ven cachorro del Caos, ¡ven por mí!

Lejos de asombrar a Kasuki la acción de Meleagro, le enfureció no haber reaccionado rápido. Apresuro sus pasos para introducirse en la espesura del bosque, era frió, y el viento susurraba voces que le decían que huyera, que el se había convertido ya en una presa del cazador.

“No hay donde ocultarse, nadie ha escapado de este bosque, míranos”

Kasuki volteo hacia el lugar de donde venia esa voz, y vio el cuerpo clavado en un lúgubre roble, tenia un aura dorada y parecía vestir una especie de armadura de oro.

-¿Quién eres tu?- Pregunto Kasuki curiosamente.

-¿Eres un guerrero de Atena verdad? Bijain me dijo que ella, tiene a su servicio a humanos con protecciones doradas-

-Quien haya sido yo, ya no interesa- Respondió con un tono triste el santo, de sus ojos rodaban lagrimas de sangre, súbitamente su cuerpo se llenos de llamas de pies a cabeza. Sin embargo, parecía que el fuego no infringía dolor en la desafortunada alma dorada. No obstante se respiraba un ambiente una suma tristeza

***Flashback***

-¿Olas del infierno? Ya he visto ese ken, no me hizo daño la primera vez que lo lanzaste ¿Por qué piensas que esta vez me llevara al Seol?- Las habilidades de Meleagro como cazador, era insuperables, el santo dorado de la constelación de cáncer se hallaba acorralado, la presa había sido arrinconada. En el cielo de la colina Tesniti, se encontraba flotando en el aire, un tizón ardiendo. Este había llamado la atención del santo de cáncer, ya que se formo desde que la pelea había comenzado. La olas del infierno, pasaron a un lago de Meleagro, el objetivo era claro: Mandar al infierno al tizón ardiente, ya que era la única opción que tenia, ya que sus ataques no habían podido dar de lleno contra Meleagro, porque constantemente se escondía en las profundidades del mar que el había creado con la cosmoenergia.

Meleagro intencionalmente dejo al tizón ardiente en el aire para llamar la atención de su oponente, porque sus ataque tampoco habían logrado quitarle la vida a su oponente, ya que si defensa era muy fuerte. El se había encontrado a uno de los santos con la defensa mas fuerte. Era ya una pelea de astucia.

Un choque estrepitoso se escucha al impactar las olas del infierno contra el tizo ardiente, ese fue un error para el dorado de cáncer, ya que por breves momentos, este descuido su defensa, cosa que aprovecho Meleagro para incrustarle su lanza en la abertura del plexo en las uniones de su armadura. Sin embargo, a velocidad luz, el santo de cáncer corrió directo hacia Meleagro, hizo recorrer su torso por toda la lanza, causando el asombro en el soldado de Ares.

-¿¡Pero que demonios hiciste, sabias que mi lanza era irrompible y has decidido atravesarla a toda velocidad para llegar hasta mi?-

El santo dorado lo sujeto con todas sus fuerzas.

-Imbecil, de todas las armaduras que Ares confirió a sus hijos, la mía es la mejor equipada-

Repentinamente, varias lanzas salieron de la armadura de Meleagro, así como las espinas de los animales mortíferos para dañar a sus presas, así se encajaron en el cuerpo de cáncer, atravesando la coraza dorada. La mirada se nublaba, poco a poco se iban los sentidos del santo dorado.

-Aho…ra…hazlo ya…- Dijo el santo dorado trabajosamente, sus ojos entre abiertos miraban a su cómplice de guerra

comentarios
  1. hadesorochi dice:

    pregunta
    esta guerra cuando sucede,
    mucho pero mucho antes de la generacion de seiya? o despuede de seiya?
    respondanmeeeeeeeeeee.

  2. elhazardmx dice:

    Asi es, es antes de la era de Seiya y antes de Tenma y el Lost Canvas

    Saludos!!

  3. entonces paraiso se carga a tres dorados…

    es que ambos flash back son tan parecido…

  4. elhazardmx dice:

    ¿Como que son parecidos? :S

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