Capitulo 10. “El resplandor de la luna”

Por fin los soldados más poderosos de la armada de Ares, han localizado a los hijos del Caos, quienes han jurado defender al dios primordial, quien reposa en oscuro del universo que el mismo ha creado. La raza saiyajin (raza favorecida por Caos) es la estirpe del guerrero llamado Alliance, quien es el candidato para despertar el espíritu del dragón de las dos estrellas. Parrasio, el que sirve a la armadura de la pintura oscura, había localizado al fugitivo Alliance, quien iracundo intento destruir la esfera de del dragón. El estallido de su ki llamó la atención de otros saiyajins que fueron mandados a inspeccionar el origen de esa explosión de energía. Ahora ellos se han encontrado con un ser de otro universo, acostumbrado a ganar y a pelear con el poder destructivo regulado por Gea, ahora, para su alegría, ha descubierto que en el universo de Caos, nadie regula la destrucción inminente.

“El resplandor de la luna”

Planeta Saiyan

-Me parece perfecto que desees pelar, con la pelea viene la satisfacción y el deseo por pasar por sobre los demás, por sobre tu oponente. Deja salir todo tu poder, haz gala de tus habilidades, para que yo pinte un hermoso cuadro de la muerte-

El telón para otra pelea está a punto de correr, todo está en su lugar, el escenario, los oponentes quienes están alistando sus puños e incendiando el poder que emana de sus cuerpos preparados para el ataque. Parrasio, el extranjero de otro universo, en contra de los saiyajins, raza reconocida por todos por ser guerreros natos, tal como los habitantes de la antigua Esparta. Uno de los actores de esta pelea, el de la armadura de la pintura oscura, tomó el enorme pincel que tenia a cuestas, sonriente, observa a sus oponentes, mientras dibuja al aire graciosos trazos. Uno de los saiyajins no estaba dispuesto a mirar lo que hacía su misterioso enemigo, así que se disponía a atacar.

-Que impaciencia la de ustedes…- Dijo Parrasio, quien con solo una mirada paralizó al desesperado saiyajin.

-¡¿Crees que estaré esperando mientras realizas tus preparativos de guerra?!- Grito enérgicamente Alliance, quien explotando su ki, se elevó a toda velocidad dispuesto a comenzar la pelea. Parrasio, lo volteó a ver con suma molestia.

-Me disgusta que me interrumpan cuando realizo una obra de arte- Los cabellos cortos de Parrasio comenzaron a revolotear, súbitamente, el espacio alrededor de su cuerpo se ilumino, tal como la aurora boreal que durante la tarde aparece en el polo norte. De su mano salió un cubo que en un principio era pequeño pero que en cuestión de segundos se hizo tan grande que una persona podía entrar en él. Debido a la velocidad que llevaba Alliance no pudo detenerse a tiempo y se vio atrapado dentro de las paredes del cubo, que tenia la apariencia de tener las paredes de un cristal translucido.

Alliance comenzó a golpear las paredes con suma fiereza, pero no pudo conseguir hacer ni un solo rasguño al cubo.

-Si quieres salir de ahí, saldrás muerto, ya que la fuerza con la que golpees las paredes, se te volverá contra ti…tranquilo, relájate y siéntate para qué veas como pinto una hermosa masacre con tus compañeros-

Tal y como lo dijo Parrasio, Alliance cometió la imprudencia de disparar decenas de rayos de energía, estas revotaron en las cuatro paredes del cubo con apariencia de cristal. Fue tal el impacto de la fuerza de los rayos, que Alliance quedo al borde del desmayo. Entre ojos, alcanzo a ver un ser que era la viva imagen de su aspecto.

-Por favor chico, no desmayes…mira lo que he hecho…debes sentirte orgulloso de que eres el primer ser de este universo al que atrapo con mi hermoso pincel- Lo que había creado Parrasio, era un ser vivo, era la fiel imagen de Alliance, solo que vestía las armaduras de los soldados saiyajins.

-¿Qué…es lo…que has hecho?- Habiendo dicho esto, Alliance perdió el conocimiento. Los saiyajins se asombraron de lo que Parrasio, había hecho.

-Oh descuiden, no teman en enfrentar a esta mi creación, es solo un bosquejo, la pintura que he utilizado no está hecha con la sangre vital de Alliance, si esto fuera así, téngalo por seguro de que si mataren a mi creación igualmente moriría Alliance. Pero en este caso no es así, deseo que este chico viva un poco más. Así que serán ustedes los que mueran primero- Parrasio empezó a reírse de la suerte de ellos.

-De todos modos, sea Alliance o no lo sea, nosotros somos soldados y la vida de un saiyajin tiene menos importancia que la victoria y si para obtenerla tenemos que matar a nuestros hermanos, de seguro lo haríamos- Dijo uno de los Saiyajins, el de más estatura y de cuerpo corpulento, claramente era el líder de ellos.

-No se diga mas, que empiece la pelea…Vamos hijo mío…¡Ataca!- Para Parrasio, guerrero de la armadura de la pintura oscura, la muerte era un arte, una pintura, para él las peleas eran hermosos lienzos y siempre procuraba estar en las guerras y también las provocaba, de carácter belicoso como su padre Ares, era un enemigo temible, no por nada se deshizo de dos santos dorados en la primera guerra contra Atena, pero eso le costó la vida, antes de ello, se dio un festín quitando la vida a varios santos de plata y aniquilando aldeas enteras, ahora que ha regresado ha sido resucitado de entre los muertos, no está dispuesto a regresar al infierno.

-Hades por mandato de Atena me ha regresado a la vida- Dijo Parrasio que se sentó plácidamente para observar la escena, saco un lienzo, acomodo su gran pincel de modo que no se ensuciara con el polvo de la tierra y empezó a pintar lo que observaba.

-¡Es muy fuerte!- gritaba uno de los saiyajines que apenas se levantaba de entre los escombros. Eran en total ocho los soldados que habían llegado, pero solo dos de ellos peleaban contra el “hijo” de Parrasio, quien no mostraba expresión alguna, no mostraba señales de agitación mi cansancio, su mirada en ocasiones se perdía en el horizonte. Lentamente miro a sus oponentes y les hizo señas con su mano, invitándolos a que todos lo atacaran al mismo tiempo. Esto enardeció a los saiyajins quienes no esperaron dos veces la invitación. Entre todos comenzaron a hacer retroceder al clon de Alliance. Uno de ellos sujeto por la espalda a la creación de Parrasio y entre todos lo golpearon una y otra vez, iban a asestar el golpe de muerte cuando repentinamente, el clon desapareció ante los ojos de asombro de los saiyajins. Abajo, en el suelo, Parrasio observaba atentamente, no cesaba de dibujar en el lienzo.

El clon de Alliance, apareció detrás de su opresor y le dio un golpe tan fuerte que le quito la vida. Los siete restantes, se reorganizaron de nuevo y se lanzaron a atacarlo nuevamente, esta vez, en el rostro de la creación de la creación de Parracio, se dibujaba una expresión de cólera.

-¡Vamos sigan peleando!- Gritaba Parrasio riéndose burlonamente.

***

-Es muy fuerte ese enemigo…- Una voz hacía eco en toda galaxia, no era audible y sin embargo ahí estaba. Era la voz de uno de los “dioses” de universo de Caos, los llamados Kaio Shin, seres genéticamente más avanzados de entre todas las creaciones. Su función era la de vigilar las galaxias, buscando a las amenazas que pudieran perturbar el descanso de Caos. Ellos habían detectado la llegada de los soldados de Ares a ese universo, a pesar del inminente peligro que ellos representan, tenían órdenes expresas de no intervenir. Aunque deseaban hacerlo con todas sus ganas, ya que amaban la paz y el orden. Pero había algo más que también les preocupaba a parte de los soldados de Ares, eran las actividades de un ser mágico que desde hace años ha estado en busca del poder supremo.

Planeta Desoir

-¡Por fin mi máxima creación!- En las profundidades de un planeta desolado, se encontraba un pequeño ser que danzaba gustoso de ver lo que había creado después de muchos años de intento.

-Yo el gran Bibidi por fin comenzaré la conquista de las galaxias, con mi pequeña abominación, todos los reinos caerán a mis pies- Bibidi era el ser de quien hablaban los Kaio Shin. Era el último de los sobrevivientes de una raza extinta que se dedicaron a las artes mágicas pero entre ellos mismos se aniquilaron porque no soportaban ver el progreso de sus semejantes. Bibidi era el último de ellos y a diferencia de los de su raza, el tenia puesta su visión mas allá de lo que veía, no quería ser el mejor de los de su raza, él quería mas, quería se gobernador de las galaxias. No sentía piedad por nadie, no quería a nadie, se deleitaba en la muerte de los demás, pese a su apariencia era un ser terrible y de una magia poderosa, aunque físicamente era frágil y endeble.

Había puesto gran parte de su vida y sus habilidades en la búsqueda de la creación de un ser supremo, un esclavo de poder, que le sirviera para la conquista del universo. Ese día había llegado, un ser de aspecto infantil había sido creado, era de color rosa, su piel, de su cabeza colgaba una pequeña cola que terminaba en punta redonda. La retina de sus ojos era oscura, siendo el iris de color rojo. Bibidi, reía y reía pero de pronto se detuvo.

-Te daré un nombre, todos te temerán al escucharlo. ¡Serás llamado Majinbu!- Nuevamente comenzó a reír Bibidi –Si Majinbu, ¡Majinbu!-

***

-Majinbu…esa pequeña abominación creo a otra abominación- dijo riéndose uno de los Kaio Shin, el más joven.

– No te fíes de las apariencias, esa creación de Bibidi puede llegar a darnos problemas, debemos detenerlo antes de que ocurra una desgracia- Dijo de ellos que se disponía a abrir un portal dimensional y viajar hasta donde se encontraba Bibidi, sin embargo, el mayor de ellos, lo detuvo diciéndole:-Deja que el fuego se combata con fuego, ese Bibidi no tardara mucho en darse cuenta de la presencia de esos extranjeros, entonces, el mismo enviará a su abominación a la batalla, de esa manera mataremos a dos pájaros de un solo tiro y el fuego extinguirá al fuego-

***

De regreso con Alliance

-Acaba de una vez con todos mi obra oscura…- La creación de Parrasio reinició su ataque violento en contra de los soldados. Un estruendo se escucha en todo alrededor, los puños del doble de Alliance chocando contra los cuerpos de los saiyajins, un solo golpe bastó para mandar a volar a cuatro de ellos.

-¡Maldito! No nos queda otra que utilizar a la luna- Dijo un soldado saiyajin, quien aprovecho la cortina de polvo provocada por el impacto de sus compañeros, para sacar un arma de gran tamaño, era larga, semejante a los lanza proyectiles que en la tierra se usan. Un silencioso haz de luz salió disparado llegando hasta la atmosfera. Súbitamente, grandes conglomeraciones de nubes oscuras se dispersaron por toda esa zona, ante la mirada analítica de Parrasio.

-¿Nubes negras?…Esto puede servir para mi pintura…- El Alliance oscuro alcanzó a ver el autor de la descarga de luz y en cuestión de segundos, su puño atravesó el corazón del desafortunado saiyajin, grandes cantidades salían como borbotones manchando el suelo desértico del lugar. El polvo se alboroto mas al sentirse la fuerza de propulsión que emanaban de los cuerpos de los saiyajins que se elevaron rápidamente hacia la profundidad de las nubes de color negro grisáceo.

-¡Ve tras de ellos!- Grito Parrasio, el de la pintura oscura. La creación del guerrero de Ares, termino de destrozar el cuerpo del saiyajin para luego ir volando detrás de los demás. Las nubes se vestían de vivos relámpagos que iluminaban en fracciones de segundos el ambiente pero de pronto, todo era silencio, no se escuchaba señas de fiera lucha alguna.

Mientras tanto, Alliance poco a poco iba recuperando la conciencia, abrió sus ojos y recordó que se hallaba encerrado todavía, entonces, como si fuese un animal fiero enjaulado, pretendió nuevamente rompes las paredes que lo rodeaban, pero un destello de entre las nubes llamó fuertemente su atención.

Repentinamente, una brisa de con finísimas gotas de color carmesí caían del cielo, cubriendo de rojo el lienzo en donde dibujaba Parrasio…

-Creación mía, ahora que te has desecho a esos personas, toca el turno al molde del cual provienes- Así dijo orgulloso el guerrero de Ares, quien probaba con su dedo la sangre que caía, pero cuál fue su sorpresa que el sabor no era al del liquido vital, más bien era un sabor amargo, como el que utiliza con su pincel mortal. Eso quería decir solo una cosa: ¡La derrota del Alliance oscuro a manos de los Saiyajins!

¿Cómo puede ser posible? Se preguntaba Parrasio -Algo sucedió allá arriba-

Unos alaridos semejantes a los de los gorilas terrestres irrumpieron el silencio que reino por unos breves minutos. Las nubes cual si tuvieren vida se dispersaron un poco para dar lugar a los autores de semejantes bramidos, detrás de ellos el brillo intenso de una luna respaldaban sus acciones. Eran seis enormes gorilas que iban descendiendo del cielo a gran velocidad, uno de ellos traía en sus fauces el cuerpo molido de la creación de Parrasio.

-¿¡Gorilas!?-Exclamó asombrado Parrasio, el guerrero de la pintura oscura.

Ozarus o simios gigantes, era la transformación que sufrían los saiyajines cuando había luna llena.

comentarios
  1. hadesorochi dice:

    a todo esto, si solo dos sayayines son los elijidos de caos donde queda broly
    no me negaras qeu broly facilmente pudo haber matado alos sayayin, kakaroto, trunks, gohan, vegeta, por que es cuate en lugar de disminuri su ki lo aumentaba,
    creo que el unico qeu valia la pena ahi para un caballero dorado era broly y goku en face 4.

  2. haha ahora veremos como reacciona Parraiso ante el poder extendido de los gorilas saiyayines… Y aver si no afecta tambien a Allience aun q kisas el cubo de Parraiso sirva como filtro

    Otra cosa este Parraiso me recuerda mucho al hades del LC con su forma de atacar mediante la pintura

    PD:para el amigo d arriba supongo que no incluye las ovas por que no son personajes oficiales, o eso creo yo…

    saludos

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